Las armás un domingo en 30 minutos y tenés el almuerzo resuelto toda la semana, sin una hoja marchita.
Nada de esto es falta de voluntad. Es falta de tenerlo hecho.
Volvés de la verdulería con todo, con la mejor intención. El viernes estás tirando la rúcula baboseada y medio atado de espinaca. Pagaste por comer sano y comiste cualquier cosa.
Llegás tarde, abrís la heladera y está todo crudo. Entre lavar, picar y secar las hojas, terminás comiendo lo primero que encontrás o pidiendo algo.
Lechuga, tomate y un chorro de aceite. La comés dos días seguidos, te aburre, y volvés a lo de antes sin darte cuenta.
El lunes vas con todo. El martes cumplís a medias. El miércoles ya estás cansada de cocinar cada noche y lo dejás, otra vez.
Las comprás porque te salvan el apuro, te duran dos días y traen cuatro hojas. Y a la semana siguiente estás en la caja pagando lo mismo de nuevo.
No te falta información ni ganas de estar mejor. Te falta abrir la heladera con hambre y que la ensalada ya esté hecha, lista para agarrar.
60 ensaladas en frasco y 50 aderezos, repartidos así
Rúcula, mix de hojas, repollo, zanahoria y palta. Acá están la refrescante y la caprese: las armás en cinco minutos y no se marchitan en la heladera.
Pollo, atún y huevo. La césar y la big mac en frasco, para el día que llegás con hambre de verdad y no querés pedir nada.
Quinoa, lentejas, garbanzos, arroz, choclo y arvejas. La mediterránea, la toscana y la rústica: las más rendidoras, las que te bancan un almuerzo entero.
Frutillas, manzana verde, naranja y nueces. Para la tarde o para cerrar la comida con algo fresco, sin caer siempre en lo mismo.
El segundo recetario entero: cremosos, cítricos, la mostaza y miel de la rústica, la césar casera. Van abajo de todo en el frasco y son los que hacen que nunca te aburras.
El aderezo abajo, lo duro en el medio, las hojas bien secas arriba. Abrís el frasco el viernes y está igual que el domingo.
Mia, necesitaba escribirte. El domingo me puse 30 minutos con música y dejé los frascos armados. Salgo 7:30 y vuelvo a las 8 de la noche: no sabés lo que es llegar y tener la comida resuelta.
Llegué al viernes con el último frasco y la lechuga seguía crocante, igual que el lunes. Yo estaba convencida de que para el miércoles iba a estar toda mustia. El orden de las capas es todo, nunca lo había hecho así.
Yo compraba esas bolsitas de ensalada lavada del súper, carísimas, y a los dos días se ponían feas. Hace un mes que no compro ni una y no tiro más verdura. Con lo que está el súper, no es poco.
Estaba podrida de la lechuga con tomate de siempre, comía por obligación y listo. El martes abrí la rústica, la del aderezo de mostaza y miel, y me dieron GANAS de comerla. Hacía añares que no me pasaba 🙌
Mi marido se llevaba siempre un sándwich de la estación de servicio. El martes agarró el frasco de la césar sin que yo le dijera nada, y ahora me pide que le arme los de él.
¡Hola Mia! Vine por las ensaladas y terminé enganchada con las aguas saborizadas jaja. En casa cambiamos la gaseosa por esas y nadie la extraña 💚
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En 30 minutos armás todos los frascos y los dejás en la heladera. De lunes a viernes abrís uno, lo sacudís y ya tenés el almuerzo servido.
La rúcula ya no se te pone fea en el fondo del cajón: entra al frasco el mismo día que la comprás y aguanta 7 días. Lo que traés de la verdulería se come todo.
Con 50 aderezos y vinagretas ninguna te sabe igual a la de ayer: hoy césar, mañana mostaza y miel, pasado la toscana. Cambiás el aderezo y te cambia el plato entero.
Acá no pesás nada, no contás nada y no te prohibís nada. Comés bien porque está listo, porque te gusta y porque lo tenés a mano cuando tenés hambre.
Todo digital y en tu mail, listo para armar tus frascos hoy mismo.
Tu lugar con las 11 guías de regalo queda reservado por unos minutos.
14 min 59 seg
Armá tu primera tanda de frascos y comé de ellos toda la semana. Si al día 7 esto no te resolvió el mediodía, nos escribís y te devolvemos el 100%.
Para el domingo que se te pasó: 15 frascos que armás en 20 minutos con lo que ya tenés en la heladera.
Los hábitos chicos que hacen que armar los frascos deje de ser un esfuerzo: qué día te conviene y cómo no aburrirte.
Qué verduras, hojas y frascos comprar para una semana entera, ordenado por sector de la verdulería y del súper.
El plan minuto a minuto: qué lavás primero, qué cortás después y en qué orden llenás los 5 frascos.
Dónde va cada frasco para que las hojas no se marchiten, y qué verdura se puede freezar sin que quede aguada.
Si no conseguís rúcula, palta o queso feta, con qué lo cambiás sin arruinar la receta. También las versiones sin lactosa.
Lo que hace que una ensalada no aburra nunca: garbanzos tostados, semillas y frutos secos para tirar arriba.
Un plan día por día: qué frasco te toca cada jornada para no repetir ni improvisar, y con qué acompañarlo.
20 licuados verdes y de frutas para acompañar tus ensaladas o reemplazar la merienda. Se arman en 3 minutos.
5 shots para arrancar el día con algo fresco antes del primer café. Se preparan la noche anterior.
15 aguas con frutas, hierbas y pepino para que tomar agua deje de ser una obligación. Ideales para llevar.
Yo decía «no tengo tiempo para esto» y era justo al revés. Los domingos pongo música y en 30 minutos dejo cinco frascos armados. De lunes a viernes abro la heladera y el almuerzo ya está: no cocino, no pienso, no improviso.
No le tenía nada de fe. Estaba convencida de que el jueves iba a destapar un frasco con las hojas hechas un puré marrón. Abrí el del día 5 y la rúcula seguía firme y la palta entera.
Te aclaro que yo no sé cocinar, en serio. Y acá no cocinás: cortás, apilás y cerrás. La primera que hice fue la caprese y me salió igual a la foto. Mi marido me preguntó en qué rotisería la había comprado.
Probé de todo: tuppers nuevos, tres apps, dietas que duraban diez días. Siempre abandonaba, porque todo dependía de que yo tuviera ganas de cocinar a la noche. Esto lo sostengo hace dos meses.
Las mismas capas, el mismo orden y los aderezos que vas a encontrar adentro.
Nutricionista
Mis recetas de ensaladas en frasco y aderezos siempre funcionaron muy bien en internet. Decidí juntar las 60 mejores en un solo lugar, sumarles los 50 aderezos y compartirlas con vos también.
Sí, y no es magia: es el orden de las capas. El aderezo va abajo de todo, después lo duro (garbanzos, choclo, remolacha, zanahoria) y las hojas bien secas arriba, lejos del líquido. Recién se mezclan cuando sacudís el frasco, justo antes de comer.
Los frascos de vidrio con tapa a rosca que ya tenés en casa: los de mermelada grandes, los de café, los de conserva. Para un almuerzo, uno de medio litro o de 750 ml. Solo tienen que cerrar bien y estar secos.
Si sabés cortar y llenar un frasco, ya sabés. No hay horno ni técnicas raras: cada receta te dice qué poner, en qué orden y en qué cantidad. Lo más complicado que vas a hacer es hervir un huevo.
Todo se consigue en la verdulería y el súper del barrio: lechuga, rúcula, tomate, zanahoria, remolacha, choclo, palta, morrón, garbanzos, pollo, huevo y queso. Y los aderezos salen con lo que ya tenés en la alacena.
Es todo digital. Apenas se aprueba el pago te llega el acceso a tu correo, con el link para descargar los dos recetarios y las 11 guías. Lo abrís en el celular, en la compu o en la tablet, y si querés lo imprimís.
Para siempre. Es un solo pago, no es suscripción y no se vence: lo descargás y lo guardás donde quieras. Si alguna vez perdés el archivo, nos escribís y te lo reenviamos al mismo correo.
Sí, y es justamente la gracia: vos te armás tus frascos el domingo y el resto sigue con su comida. Muchas recetas funcionan también como guarnición, y si querés sumar a alguien, duplicás las capas.
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Armá tu primera tanda de frascos, comé de ellos toda la semana y fijate cómo llegás al mediodía sin tener que pensar qué cocinar. Si no te resuelve, te devolvemos el 100%.